Introducción
Hace aproximadamente unos 4 años y 3 días publiqué en este mismo blog un artículo describiendo algunas de las ventajas y posibilidades que abría pasar del masivo sistema operativo Windows, que venía pre-instalado casi en todas las pcs, al ahora no tan poco usado GNU/Linux (a diferencia de ese entonces).
En este artículo no voy a ahondar en el tema de los entornos de escritorio, los nombro en un par de oraciones pero pueden buscar referencias en artículos anteriores donde di mis opiniones, principalmente sobre KDE y Gnome.
Debido al creciente consumo de productos de Apple, debería cambiar el título a "El gran paso: de Windows o MacOS a Linux". Y si además se tiene en cuenta los avances que está haciendo BSD en el escritorio gracias a PC-BSD, debería ponerle "El gran paso: de Windows o MacOS a Linux o BSD". O para ser más preciso, "El gran paso: de NT OS Kernel o Mach/Darwin a Linux o BSD", o "El gran paso: de Windows o MacOS a GNU/Linux o PC-BSD".
Lo importante es que es un gran paso, y el objetivo de este artículo es intentar incentivar y animar al cambio a los usuarios que sienten que quieren y/o necesitan
algo más de su PC.
Un poco de historia
En esas épocas (2007), apenas comenzaba el auge de Ubuntu, una distribución de "Linux para seres humanos" que tenía como objetivo convertirse en uno de los principales sistemas operativos de escritorio, junto con el mencionado anteriormente Windows y MacOS X.
El tiempo pasó, y ahora en muchos celulares de gama media/alta y tabletas se puede encontrar un GNU/Linux escondido bajo sistemas como Android, MeeGo y WebOS; quizás incluso llegando a tener mayor renombre estos que Ubuntu, Debian o cualquier otra distribución de escritorio.
No obstante, en las pc de escritorio no-Windows y no-MacOS: Ubuntu, Debian, Slackware, Fedora, OpenSuse y Gentoo siguen estando dentro de la lista de las principales distribuciones a pesar de los años transcurridos. Además, se sumó a la lista Arch Linux, una distribución que fue ganando adeptos durante este tiempo, por la simplicidad de instalación, configuración y uso; y la curva de aprendizaje que no solo era sencilla sino también más
educativa que la que conllevan los primeros usos de otras distribuciones menos simples pero más sencillas como Ubuntu.
En este momento, tengo una PC con triple booteo (Kubuntu, Windows 7 y la preview de Windows 8), una netbook en la que venía corriendo FreeBSD (Unix
real, y otro kernel) y en estos momentos está recibiendo un mantenimiento que la va a dejar con Ubuntu, una PC bastante antigua con Arch Linux y una Notebook temporalmente (espero) fuera de servicio que también ostentaba un Arch.
El camino de la experiencia
Cada uno hace su propia experiencia, su propio camino con los sistemas operativos en el escritorio. Mientras algunos se quedan simplemente en Windows o MacOS porque es lo que su proveedor les facilitó pre-instalado, otros navegamos aguas desconocidas descubriendo alternativas y probando distribuciones de GNU/Linux, distintos sabores de BSD Unix, y otros prueban todas las habidas y por haber solo por amor al arte.
Probablemente cuantas más opciones se prueban en cuanto al funcionamiento que le da uno a la PC, más probable es que uno pueda elegir la que mejor se adapte a las necesidades y usos que se le quiere dar. Tanto pragmáticos como meramente contemplativos, como ser disfrutar de una bonita interfaz mientras se procrastina o se toma un descanso para trabajar.
El flame-war (algo así como una guerra de fanboys (fanáticos)) comienza y nunca termina, en variados foros, redes sociales, canales de irc y sitios de internet. ¿Qué kernel es mejor? ¿qué distribución es mejor? ¿qué entorno de escritorio es mejor? ¿escritorio o mosaico? ¿qué licencia es mejor? Simplemente basta con escribir Google dos conceptos que puedan compararse y que comience la eterna discusión.
Mi querido Arch Linux
Desde mis usos habituales, Arch Linux es una muy buena elección si se tiene un poco de tiempo para configurar el sistema a gusto. Las cosas funcionan como uno pensaría que deben funcionar, los paquetes se mantienen actualizados al día. Solo hay que acostumbrarse a descargar/actualizar/quitar los paquetes desde la consola y editar algún que otro archivo de configuración con el editor de texto. También cuenta con un repositorio de software llamado AUR, que extiende al repositorio oficial, por lo que si hay algo que no le falta son aplicaciones.
Ubuntu al rescate
Ubuntu diría que es una distribución muy buena para salir del paso. Existen dispersos por todo el mundo Live-CD (CD que se ejecutan desde la memoria RAM al inicio y no requieren instalarse ni modificar el disco rígido) que fueron repartidos gratuitamente durante unos años mediante lo que Canonical (la empresa encargada de Ubuntu) llamó Ship-it; que siempre están a mano para recuperar una computadora en problemas. Trae todo lo necesario para trabajar (principalmente eso ahora significa un navegador web), un reproductor de música, uno de videos, OpenOffice o LibreOffice (planilla de cálculos, procesador de texto, etc.), mensajeros instantáneos, y demás.
Si el salir del pasó es un poco más a largo plazo, se puede instalar en el disco rígido, algo que incrementará el rendimiento y no necesitaría mantener el CD adentro de la lectora. Desde hace un tiempo que ya no se reparten los CD de Ubuntu, pero se puede descargar gratuitamente desde el sitio web de Canonical en varias versiones (CD, DVD, USB, etc), para 32 o 64 bits.
Otra característica a destacar de Ubuntu es el Centro de Software. Algo a lo que los usuarios de MacOS y iOS quizás ya se han acostumbrado, y los de Windows se estarán por acostumbrar. La diferencia es que cuenta con muchísimas aplicaciones no solo gratuitas sino también libres. Más adelante detallaré las importantísimas diferencias entre esos dos conceptos, y quizás otros más también relacionados.
Otras distribuciones sencillas como Ubuntu, también con entornos de escritorio bastante intuitivos (principalmente para aquellos con experiencia en Windows y/o MacOS X), son OpenSuse, Debian y Fedora, que también apuntan al usuario promedio, común, mortal, mediocre, monótono, autómata y dependiente. Para lo demás, existe Arch Linux, y Gentoo que anda en la misma línea de complejidad, con el adicional de que cada paquete tiene que ser debidamente compilado (con el conocimiento, la paciencia y el tiempo que eso conlleva). Con estos dos últimos se aprende considerablemente más que con los anteriores, que se podría decir como metáfora que vienen bien empaquetados y envueltos para regalo.
PC-BSD acercándose al escritorio
Por el lado de BSD (Unix), tenemos principalmente OpenBSD y NetBSD que se usan extensivamente en servidores, y FreeBSD que no solo se conforma con eso, sino que está llegando también al escritorio gracias a PC-BSD. A diferencia de las distribuciones de GNU/Linux (las siglas GNU significan GNU's Not Unix), en estos Unix no hay una plaza tan grande de aplicaciones ya que no son 100% compatibles y algunas cosas para los programadores son más complicadas de adaptar que otras, conllevan mayor esfuerzo.
De todas maneras, PC-BSD está convirtiéndose, y en particular desde la versión 9.0 próxima a estar disponible (actualmente se puede descargar la RC1, una versión de testing bastante avanzada), en otra opción más para el escritorio del caballero o la notebook de la dama. La nueva versión incluye un centro de software llamado AppCafe donde al igual que en sus contrapartes uno puede buscar una aplicación en particular, navegar por categorías, descargarlas e instalarlas simplemente apretando un botón.
Muchos avances se hicieron en el flanco de PC-BSD, como por ejemplo una instalación sencilla y directa, desde un entorno gráfico, que cualquiera puede llevar a cabo. También trae un panel de control del sistema donde se pueden configurar los periféricos y la apariencia del escritorio, así como también cambiar el entorno de escritorio entre KDE, Gnome, XFCE, LXDE y otros, entre otras cosas.
Para los que quieren más poder, control y tanto aprender como aplicar lo aprendido, siempre está FreeBSD. Y no solo por su cuenta, sino que también PC-BSD es un FreeBSD al 100%, así que no debería ser una tarea complicada romper el envoltorio y encontrar un FreeBSD esperando por ser reconfigurado y un árbol de ports para sembrar, ver crecer y recoger sus frutos.
Libre, privativo, gratis, BSD, GPL, ¡SOS!
Para los fines de este artículo, que por cierto está volviéndose bastante largo, me voy a limitar a describir de una forma bastante superflua estos conceptos, que deberían ser estudiados con mayor detención en donde corresponde.
Básicamente (muy básicamente) existen 4 tipos de licencias, las privativas, las libres, las no-me-importa y las me-importa-demasiado.
Dentro del primer grupo podemos encontrar las que usan Microsoft y Apple para sus productos (Windows y MacOS/iOS), estas licencias nos permiten un uso limitado (en una o pocas máquinas, y otras cosas un poco más increíbles), y no nos dejan la posibilidad de ver, estudiar ni modificar el código.
Las licencias libres, apartes de permitirnos un uso menos limitado, se encargan de otorgarnos algunas o casi todas las libertades, como la de estudiar el código, modificarlo, redistribuirlo, venderlo, regalarlo, etc. Algunas más, otras menos, pero básicamente nos permiten saber qué hace el programa que estamos usando, estudiar cómo funciona, modificarlo a nuestro gusto y redistribuirlo si así se quiere.
Entre las licencias no-me-importa podemos encontrar varias, que no voy a nombrar, porque en definitiva se usan para dejar que uno haga lo que quiera con el código, el binario, el ejecutable, etc.
Las licencias me-importa-demasiado son tantas que no las voy a enumerar, muchas son conocidas, muchas otras desconocidas, y algunas nunca llegaron a terminar de escribirse. Son licencias personalizadas por programadores que por alguna razón se consideran especiales o extraordinarios, y ninguna otra licencia de su conocimiento los satisface. Cabe aclarar que las licencias encuadradas en los otros tipos probablemente, desde su nacimiento, durante un corto lapso hayan tenido que ser caracterizadas indefectiblemente dentro de este.
Las licencias BSD y GPL suelen estar clasificadas como
libres, aunque podría parecer ser una clasificación subjetiva. Pero definitivamente se encuentran dentro de las más libres.
Gratuidad y libertad son palabras y conceptos diferentes que en principio para las personas de habla hispana no debería necesitar mayor explicación. En inglés, en cambio, ambos conceptos responden a la palabra
free, lo que provoca cierta ambiguedad. Un software libre no necesariamente tiene que ser gratuito, y que un software sea gratuito no implica que sea libre (Windows Live Messenger, iTunes).
En la realidad, se da que la mayoría de las librerías y aplicaciones
libres se pueden conseguir de forma gratuita y están disponibles mayormente en las distribuciones de Linux, aunque también existen versiones para Windows y MacOS X, como Pidgin y LibreOffice, por dar unos pocos ejemplos.
Como dije anteriormente, esto es solo una mirada superficial y lo recomendable es estudiar con detenimiento cada una de las licencias que nombré anteriormente, y considerar los
pros y los
contras de cada una.
El gran paso
Animarse. Todos los que usamos una distribución de GNU/Linux tuvimos que instalarla por primera vez, y cada vez las distribuciones orientadas al usuario promedio (aquellos acostumbrados a usar Windows y/o MacOS) son más sencillas de instalar y utilizar. Hay canales donde se puede encontrar soporte para cada distribución (foros, irc, wikis, etc.) y gente dispuesta a ayudar a los
newcomers (recién llegados). La Wiki de Arch Linux es muy completa, y el Handbook de FreeBSD también.
El gran salto
Empezar por Gentoo. Lamentablemente no tuve la posibilidad de llevar a cabo dicha travesía (pasar de Windows a Gentoo), pero el que lo haga probablemente más que para un artículo en un blog, tenga material para escribir un libro.
¿Y todo esto, por qué?
Más usuarios de sistemas operativos libres implica más usuarios de aplicaciones libres, por ende mayor consumo de estas, y en consecuencia mayor inversión tanto de individuos programadores como de empresas en software libre. Eso no llevaría más que a la preponderancia del software libre y en conjunto la cultura libre, contra el modelo de software privativo y en última instancia de cultura privativa (guerra de patentes), que el tiempo no hace más que demostrar que es retrógrada y está retrasando la innovación.
Espero haber convencido por lo menos a uno, eso ya es lo suficientemente satisfactorio. Los comentarios están habilitados si tienen alguna pregunta o comentario sobre el artículo o alguno de los temas. ¡Suerte!